Dolor

El verdadero dolor es indecible. Si puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte:  eso significa que no es tan importante.  Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero que te arranca es la palabra.  Es probable que reconozcas lo que digo; quizá lo hayas experimentado, porque el sufrimiento es algo muy común en todas las vidas (igual que la alegría).  Hablo de ese dolor que es tan grande que ni siquiera parece que te nace de dentro, sino que es como si hubieras sido sepultada por un alud. Y así estás. Tan  enterrada bajo esas pedregosas toneladas de pena que no puedas ni hablar. Estás segura de que nadie va a oírte.

La ridícula idea de no volver a verte – Rosa Montero

Un alud externo que te sepulta. O que nace de lo más profundo de tus entrañas. Algo tan arraigado, tan intenso, tan desgarrador, que te hace dudar de si algún día dejará de formar parte de ti. De si algún día volverás a vivir y dejarás de sobrevivir. De ver pasar las horas. Eso es dolor.

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